Women's Day blog: Women - the drivers of Fair Trade

(In the lead up to the International Women’s Day on 8 March 2019, we are featuring blogs by women leaders of the Fair Trade movement. Below is an English translation of a Spanish article written by Sagrario Angulo, manager of Camari Fair Trade Enterprise, Ecuador.)


Sagrario Angulo

In recent decades, we have seen a decline in international cooperation and solidarity. Fair Trade promotes this ideal. Small farmers and artisans are appealing “for trade not  aid” and calling for more active participation in markets.  Producers deserve a living wage, to support their families, pay debts, cover their basic needs, save for the future and invest in their health and wellbeing. This means improving life conditions – from just existing to living.

In Ecuador solidarity economy organisations have formed embracing Fair Trade principles, fighting against the injustice in some of the country’s most vulnerable sectors.  At Camari we are dedicated to supporting small producers through marketing. We support them to expand their production capacity, improve product quality and have access to markets. Fair Trade recognises, in the first place, the dignity of a human being. Those who produce, and who do it well despite their difficult conditions - working in harmony with the environment and respecting human rights.

Given these statements, we ask ourselves, how have women shaped the possible paths for the future economy? How have women’s lives changed? How do we measure the improvement in living conditions?

Women still work longer hours mostly on unpaid care and domestic work than men, and considered contributing to the functioning of the economy (UN Women).

There has been little change. For some women, the change must come from the inside. Often we promote the leadership of men, due to generational and cultural reasons. As a result, women lack self-confidence.

It’s time to reform the traditional approach. To make a change, we have to make an effort to increase women’s visibility. As a Fair Trade Enterprise, Camari promotes opportunities for women. Our program includes:

  • Providing education and training on values, principles and human rights
  • Providing access to goods and services
  • Providing equal access to positions of representation, including in the community
  • Strengthening leadership and empowerment
  • The right to good living conditions: access to education, clean water, health, sanitation and a safe and healthy work environment
  • Training in administration – resources are better managed in the hands of women, ensuring education, food and clothing to household members
  • Promoting cultural identity to protect our traditions, customs and cultures
  • Our craft workshops are mostly made up of women, leaders, and heads of households, single mothers who are empowered and now have their own business. More women have been trained in financial education, in livestock production, in productive infrastructure, safe water and irrigation, decent housing, sustainable management of nature and waste.


But in spite of all these important advances and efforts, gender violence persists. In a world that worryingly becomes more violent, this is perhaps a priority issue that must be faced through training and education, and with changes in public policies. Another challenge is the need to provide women with opportunities to make decisions and be the true leaders of social change that they already are. It is also urgent that the issues of equity and gender be tackled not only by women but also with men, within the family and the wider community. Only then can we grow together and generate new, open and creative societies that provide a good life for all. 

Sagrario Angulo
Manager of CAMARI and Coordinator of the Ecuadorian Consortium of Fair Trade

 

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Original Spanish article

LA MUJER, MOTOR DEL COMERCIO JUSTO

Frente a la situación de pobreza de los países del tercer mundo, más cercanamente a nosotros de Latinoamérica, vemos como en los últimos años ha disminuido la cooperación internacional y la solidaridad nacional a fin de ayudar a tantas familias a sobrevivir y encontrar vías para salir de la pobreza. En muchos lados escuchamos la necesidad de más cooperación.

Cuando hablamos de cooperación pensamos en recursos de ayuda, en donaciones y no vemos otras formas de cooperación. Incluso los pequeños productores y artesanos dicen “NO AID, TRADE” (¡Comercio¡¡No ayuda!) promoviendo una mayor participación en el mercado.

Los productores necesitan vender y con lo que obtienen de sus ventas pueden pagar sus deudas, mantener a su familia, cubrir sus necesidades básicas (que en muchos casos no son atendidas por los gobiernos) y lograr excedentes o ganancias que les ayudan a mejorar sus condiciones de vida y espacios mejores de bienestar, salud y armonía. Esto es pasar de condiciones de vida de menos humanas a condiciones de vida más humanas.

Como respuesta a estas necesidades y cuando por los años 70, se demandaba inclusión de políticas públicas para la mujer, en Ecuador nacen las organizaciones más representativas de Economía Popular y solidaria, entre ellas Camari, que desde sus inicios trabaja bajo los principios del Comercio Justo, luchando contra la miseria y la injusticia principalmente en los sectores más vulnerables del país, especializándose en la comercialización solidaria como instrumento para el crecimiento de las personas.

El COMERCIO JUSTO reconoce en primer lugar la dignidad del ser humano, de quienes producen y que lo hacen bien a pesar de sus difíciles condiciones, con buena relación con el ambiente, medible en el bienestar de las personas. Una buena sociedad no se construye sin economías y finanzas, sino con buenas economías, buenas finanzas, esto se resume en buena vida para la gente y se construye haciendo diferente.

Frente a estas aseveraciones nos preguntamos:  qué lugar han ocupado las mujeres como posibles caminos de cambio en las economías? ¿De qué manera ha cambiado la vida de las mujeres? ¿Cómo se mide este paso de condiciones de vida menos humanas a más humanas?

Las mujeres siguen trabajando más horas que los hombres, principalmente en el cuidado y el trabajo doméstico no remunerado, y se considera como contribución al funcionamiento de la economía (ONU Mujeres).

Las cosas que no han cambiado, es por la misma mujer, el cambio debe darse desde el interior, muchas de las veces promovemos el liderazgo del hombre por el miedo, porque este ha sido impuesto generacionalmente al igual que el sometimiento, por la falta de confianza en sí misma: ES TIEMPO DE ROMPER ESQUEMAS…

Contrarrestando a lo antes indicado y con el afán de visibilizar a las mujeres, las organizaciones de Comercio Justo, creamos oportunidades;

  • en el campo de la formación y capacitación, (valores, principios, derechos humanos). 
  • En el acceso a los bienes y servicios comunitarios.
  • En el acceso equitativo a los cargos de representación y responsabilidad comunitaria y social,  
  • Fortalecimiento del Liderazgo, Apoderamiento.
  • Los derechos del buen vivir, donde se encuentran el derecho a la educación, al agua para el consumo humano, para riego, el derecho a un ambiente sano y saludable, a la salud y salubridad.
  • Administración en todos los ámbitos, los recursos financieros están mejor administrados en manos de las mujeres, esos recursos se destinan para la educación, alimentación y vestimenta de los integrantes del hogar.
  • Promovemos el rescate y la identidad cultural, porque son ellas justamente las principales guardianas de las tradiciones, culturas y costumbres en nuestros pueblos.
  • Más mujeres se han capacitado en Educación Financiera, en producción pecuaria, en infraestructura productiva, agua segura y riego, vivienda digna, manejo sustentable de la naturaleza, desechos sólidos. Los talleres artesanales en su mayoría están compuestos por mujeres, líderes, jefas de hogar, madres solteras que se potenciaron y ahora tienen su propio negocio.


Pero a pesar de todos estos avances y esfuerzos importantes aún persiste la violencia de género, en un mundo que se vuelve preocupantemente más violento este es quizá un tema de prioridad que debe ser enfrentado con cambios desde las políticas públicas, educación y formación humana.

Otro desafío es la necesidad de brindar oportunidades para que las mujeres puedan tomar decisiones y ser realmente las orientadoras del cambio social que ya lo son.

Asi mismo es urgente que los temas de equidad y género, sean trabajados no solamente por las mujeres, sino también con los hombres, en familia y en comunidad. Solamente así podremos crecer juntos y generar nuevas, abiertas y creativas sociedades para el Buen Vivir.

Sagrario Angulo
Manager of CAMARI and Coordinator of the Ecuadorian Consortium of Fair Trade